El sitio web Celebrity Net Worth, que brinda información corroborada sobre el patrimonio de los famosos en distintos campos, valoró la fortuna del cantante estadounidense Pitbull en 100 millones de dólares.
No todas las ganancias de este artista de hip hop están relacionadas con la música; Pitbull también cuenta con otras fuentes de ingresos producto de negocios que no necesariamente pueden calificarse de convencionales.
Uno de los tratos más llamativos, sin duda alguna, tiene que ver con el acuerdo alcanzado con la Universidad Internacional de Florida (FIU). Desde 2017, a su estadio ubicado en el condado de Miami-Dade se le conoce como el Pitbull Stadium.
Usualmente, los estadios y arenas en Estados Unidos suelen tener nombres de una empresa grande a cambio de patrocinios. Esta estrategia puntual de marketing musical fue muy llamativa en su momento por lo disruptiva que resulta a primera vista.
Los cambios en el deporte universitario
Usualmente, hay dos elementos clave que explican el alto desempeño de los mejores equipos y deportistas universitarios en Estados Unidos: la antigüedad del programa deportivo en cuestión y la cantidad de dinero que la universidad invierte en ellos.
Un buen ejemplo de ello es la Universidad de Oregon. Bill Bowerman, su legendario entrenador de atletismo, fue el fundador de la marca Nike. Gracias a ello, el equipo de futbol americano de la universidad es el primero en probar las innovaciones en equipos que usarán los jugadores de la NFL el año siguiente.
La FIU no cuenta con un programa de futbol americano exitoso. Su historia no es tan larga como la de otras universidades, y financiar estos esfuerzos es muy costoso. Usualmente, el sueldo más alto de una de estas universidades lo recibe el entrenador de esos programas (no siempre los rectores están en su mismo nivel de paga).
Pero hay otro asunto que todas las universidades han tenido que abordar recientemente. LA NCAA cambió varias de sus regulaciones por cuenta de las demandas de las estrellas del deporte universitario.
A partir de 2022, los deportistas pueden firmar contratos de patrocinios directamente con empresas o marcas. Las donaciones que solían recibir las universidades por esta vía se reducirían por cuenta de estos vínculos directos con las estrellas.
Además, por cuenta de otro pleito legal, los atletas universitarios podrían recibir regalías por cuenta de venta de entradas a eventos deportivos en los que participen.
Todo esto obliga a las universidades a buscar maneras creativas de conseguir fondos para financiar programas competitivos. Esto es crítico para aquellas escuelas que no tienen una larga tradición en competencias universitarias.
El trato con Pitbull
La imagen de una figura pública como la de Pitbull es el mayor activo de su carrera. Si su música y su estética conectan con un gran público, esto se traduce en ganancias millonarias.
Conseguir los derechos para ponerle su nombre a un estadio universitario, en el que también juega un equipo profesional de futbol (soccer) de segunda división, representó una inversión para Pitbull superior a un millón de dólares por año.
Cuando FIU midió el impacto en medios del acuerdo para la universidad, la estimación fue cercana a los 86 millones de dólares. Esto sólo contando las dos semanas siguientes luego de la firma del contrato.
Pitbull se comprometió a ayudar a la universidad en sus esfuerzos de recolección de fondos, e incluso a crear una canción para el estadio. A cambio, él puede usar sus espacios publicitarios para promover sus otros negocios, y usar el escenario sin costo durante 10 días al año.
Esto último no sólo representa un ahorro importante en los gastos de producción de un show, sino la oportunidad de ofrecer espectáculos masivos en su propia casa: la ciudad de Miami.





